El Perú en tiempos del COVID-19: a 720 horas de la cuarentena

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Estas dos semanas que vivimos son duras. Las cifras estadísticas comienzan a tener estabilidad. Gracias al mayor número de pruebas moleculares y rápidas efectuadas en el territorio nacional, y de manera focalizada, hoy tenemos una imagen mucho más clara del verdadero impacto que el COVID-19 tendrá en nuestras vidas. Las medidas de aislamiento se intensifican porque debemos superar ese 75% de peruanos que sí acata la situación de inamovilidad. Pero existe un 25% que nos sigue poniendo en riesgo a todos, que se resiste a aceptar que su desplazamiento diario moviliza el virus, arriesgando con ello la vida de todos los que pertenecemos a una población vulnerable. Su resistencia nos pone, literalmente, entre la vida y la muerte.

Catorce días más de cuarentena. Afortunadamente, las cifras comienzan a dar señales de esperanza. Pero lo cierto es que habrán muertos y heridos en todos los frentes. Muertos y heridos de carne y hueso y razón social. Habrá muertos y heridos, señores. Será inevitable. Pero lo que sí queda claro es que este momento de crisis será también una oportunidad. Porque hoy requerimos un sistema nuevo y moderno, una dinámica distinta para administrar prestaciones de salud, prevenir y promocionar la salud y estructurar sistemas sólidos de aseguramiento.

El Comando COVID-19 se convierte en el programa piloto de un Aseguramiento Universal en marcha, donde los subsistemas de salud se ponen de acuerdo para conseguir una misma meta: salvar la mayor cantidad de vidas. Esta práctica será la norma de ahora en adelante. Sabemos que un mes de cuarentena no resolverá lo que no se hizo en 80 años, pero será el comienzo de lo que debemos seguir haciendo en el futuro.